Fin se semana Rotario en Badajoz

El pasado fin de semana, el Rotary Club de Badajoz tuvo el privilegio de recibir a los compañeros del Rotary Club de Santarém, en una visita que, más allá del programa previsto, dejó lo que de verdad importa en Rotary: tiempo compartido, conversaciones distendidas y la certeza de que la amistad rotaria no entiende de fronteras.
Una noche en el corazón de Badajoz

El sábado 19 arrancamos como mejor se empieza en Extremadura: alrededor de una mesa. La Plaza de España acogió la cena de bienvenida en el Restaurante Pepe Jerez, un encuentro informal en el que los saludos protocolarios duraron lo justo y enseguida dieron paso a las risas, las presentaciones cruzadas y ese castellano-portugués improvisado que siempre acaba funcionando. La noche se alargó después en el centro de la ciudad, con Badajoz iluminada como telón de fondo.

Badajoz contada desde dentro
El domingo 20, a las diez de la mañana, nos citamos en la Puerta de Palmas con Joaquín, nuestro guía, para recorrer durante dos horas y media el Badajoz que no siempre se ve. La muralla, el casco antiguo, la significativa Torre de Espantaperros que lleva el recuerdo de Rotary Badajoz en su campana. Las huellas de una ciudad de frontera que durante siglos ha mirado hacia Portugal tanto como hacia el interior peninsular.






Pocos escenarios podían ser más adecuados para esta visita. Badajoz y Santarém comparten mucho más que kilómetros de carretera: comparten una historia hecha de intercambios, de vecindad y de puentes. Enseñar nuestra ciudad a quienes vienen del otro lado de la Raya tuvo, por eso, un sabor especial.

Tras la comida en el Restaurante Gladys, ambos clubes nos reunimos en un salón del Hotel Río para celebrar la sesión conjunta y llevar a cabo el tradicional intercambio de banderines.
El intercambio de banderines: un gesto pequeño, un símbolo enorme

Quien no conozca Rotary puede ver en ello un simple gesto protocolario. Quienes formamos parte de esta familia sabemos que es otra cosa: es la forma en que dos clubes se reconocen, se comprometen y dejan constancia de que, a partir de ese momento, existe un vínculo. Un banderín en la vitrina es, en realidad, una puerta abierta.

63 años de Santarém
La jornada terminó por todo lo alto, celebrando con nuestros amigos el 63 aniversario del Rotary Club de Santarém. Sesenta y tres años de servicio a su comunidad, de proyectos, de personas que se relevan unas a otras manteniendo viva una misma idea. Fue un honor poder acompañarles en una fecha tan señalada.
Lo que nos llevamos
Rotary se explica muchas veces a través de sus proyectos: las becas, las campañas de salud, la erradicación de la polio, las acciones sociales en nuestro entorno. Todo eso es cierto y es fundamental. Pero nada de ello sería posible sin el cimiento sobre el que se construye: la amistad.
La amistad es lo que convierte un grupo de personas en un club, y un conjunto de clubes en una red internacional capaz de mover el mundo. Es lo que hace que, un domingo cualquiera de septiembre, treinta personas de dos países distintos se despidan con la sensación de haberse conocido de toda la vida.
Obrigado, amigos de Santarém. Gracias por venir, por vuestra cercanía y por recordarnos por qué estamos aquí. Esta casa es vuestra casa, y esperamos devolveros pronto la visita.

